Aquí es donde el alma de Marruecos se revela de forma más espectacular. El circuito de las ciudades imperiales es como leer la autobiografía de Marruecos — cada ciudad representa un capítulo distinto de la increíble historia de esta nación.
Días 1-2, Casablanca y Rabat: empieza en la cosmopolita Casablanca, sede de la magnífica Mezquita Hassan II — una de las pocas mezquitas de Marruecos que recibe a visitantes no musulmanes. Su minarete se eleva 689 pies sobre el Atlántico y sus intrincados detalles te dejarán sin palabras. Rabat, la capital, ofrece una introducción más suave, y las calles azules y blancas de la Casba de los Oudayas parecen un sueño mediterráneo.
Días 3-5, Fez: Fez es el corazón intelectual y espiritual de Marruecos. Su medina es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y la mayor zona urbana sin coches del mundo. Verás a artesanos crear obras maestras con técnicas transmitidas de generación en generación.
Días 6-7, Meknes: a menudo llamada el Versalles de Marruecos, Meknes muestra las ambiciones del sultán Mulay Ismaíl. La monumental puerta Bab Mansour está considerada una de las más bellas del norte de África.
Días 8-10, Marrakech: termina tu viaje imperial en la Ciudad Roja. Marrakech equilibra perfectamente las tradiciones ancestrales con el lujo moderno — de los bulliciosos zocos a los serenos jardines, cada momento ofrece nuevos descubrimientos.
Fez no solo te muestra el pasado de Marruecos — te permite vivirlo. Cada callejón estrecho cuenta una historia, cada fuente ha sido testigo de siglos de vida cotidiana. — Ahmed, guía local